
La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar la evacuación intestinal, lo que provoca la pérdida involuntaria de heces o gases. Este trastorno afecta significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen y puede tener múltiples causas, desde problemas musculares hasta alteraciones neurológicas.
El mecanismo de continencia fecal depende de un equilibrio complejo entre la musculatura del suelo pélvico, los esfínteres anales y la sensibilidad rectal.
El canal anal es la parte final del tracto digestivo, mide entre 4-5 cm en hombres y 3- 4 cm en mujeres aproximadamente y está compuesto por:
- Esfínter anal interno: músculo liso de control involuntario.
- Esfínter anal externo: músculo estriado de control voluntario y con conexiones a la musculatura del suelo pélvico.
- Músculo puborrectal: contribuye al ángulo anorrectal, esencial para la continencia.
Diferencias entre el canal anal en hombres y mujeres
A parte de las diferencias en longitud, en las mujeres el canal anal está más expuesto a alteraciones debido a la proximidad con la vagina y la uretra; además el trauma obstétrico y los partos vaginales pueden debilitar el suelo pélvico y dañar los esfínteres anales, aumentando el riesgo de incontinencia. En los hombres, la mayor tonicidad del suelo pélvico y la ausencia de partos reducen esta incidencia, aunque factores como la cirugía prostática y traumatismos pueden afectarlo.
¿Cómo se presenta la incontinencia?
La incontinencia anal puede manifestarse de diversas maneras que pueden variar entre pacientes e incluso combinarse en una misma persona en diferentes momentos:
- Urgencia: Sensación de necesidad inmediata de evacuar, sin posibilidad de retener.
- Pasiva: Pérdida involuntaria de heces sin que la persona lo perciba.
- Mixta: Combinación de urgencia e incontinencia pasiva.
- Ensuciamiento o "Soiling: Presencia de manchas en la ropa interior debido a secreción mucosa o pequeños restos fecales.
Causas de la incontinencia fecal
La incontinencia fecal puede tener diversas causas las cuales se pueden clasificar en dos grupos: aquellas que implican alteraciones anatómicas del complejo esfinteriano, como lesiones musculares o nerviosas y aquellas en las que los esfínteres se mantienen íntegros pero se presentan alteraciones en la consistencia de las heces, en el funcionamiento de los esfínteres o en la sensibilidad rectal.
Las principales causas incluyen:
- Debilidad muscular: la disfunción o atrofia del esfínter anal reduce la capacidad de retención tanto de heces como de gases. La debilidad puede estar presentes en personas mayores debido al envejecimiento muscular, personas con obesidad o sobrepeso y en el postparto.
- Cirugías previas: intervenciones como hemorroidectomías, cirugías de fisuras anales o cirugías colorrectales pueden dañar los nervios y músculos responsables de la continencia.
- Defectos del esfínter anal: defectos genéticos, traumatismos o desgarros pueden afectar su función.
- Lesiones del esfínter durante el parto: los desgarros perineales y los partos instrumentales con fórceps o ventosa pueden causar daños en los esfínteres anales, afectando su capacidad de cierre. Muchas veces sus consecuencias aparecen décadas después y en gran parte de las pacientes coincide con el periodo de la menopausia.
- Sobrepeso y obesidad: el exceso de peso ejerce presión sobre el suelo pélvico, debilitándose.
- Trastornos neurológicos: enfermedades como la esclerosis múltiple o lesiones medulares pueden alterar la transmisión nerviosa.
- Consistencia de las heces: las heces muy líquidas o excesivamente duras dificultan la función de los esfínteres complicando la retención sobre todo cuando el esfínter es defectuoso, está débil o lesionado.
Diagnóstico médico
La incontinencia fecal se diagnostica mediante una evaluación clínica, exploración física y pruebas médicas específicas realizadas por el médico coloproctólogo, entre ellas podemos citar:
- Manometría anorrectal: mide la presión y el funcionamiento de los esfínteres. Es una prueba muy útil y necesaria en todas las afecciones anorectales.
- Ecografía endoanal: permite visualizar el estado de los músculos del canal anal; complementa a la manometría.
- Electromiografía: evalúa la función nerviosa de los músculos del suelo pélvico en caso de sospechas de afección del sistema nervioso.
- Defecografía: analiza el proceso de evacuación en tiempo real.
- Estudios de tránsito colónico: determinan alteraciones en la motilidad intestinal.
Tratamientos médicos
Las opciones médicas para tratar la incontinencia fecal incluyen:
- Modificación de la dieta: es importante ila ingesta de líquidos y el consumo de fibra ya que regulan la consistencia de las heces.
- Medicación: el uso de antidiarreicos, laxantes o medicamentes que modifiquen la consistencia de las heces es valorado según el caso.
- Inyecciones de agentes de volumen: para mejorar el cierre del canal anal.
- Estimulación del nervio sacro: técnica mejora la respuesta neuromuscular.
- Cirugías: reparación esfinteriana, colostomía en casos graves o implantes de esfínter artificial.
Tratamiento con fisioterapia de suelo pélvico
La fisioterapia especializada en suelo pélvico mejora la función anorrectal y acompaña al tratamiento médico indicado por el especialista. Entre las técnicas utilizadas destacan:
- Ejercicios de fortalecimiento: se enfoca en el trabajo del esfínter anal y músculos del suelo pélvico para la correcta activación y desempeño.
- Biofeedback: consiste en entrenamiento para mejorar la percepción y control de la contracción muscular. Se realiza con electrodos se superficie, intracavitarios o incluso con sonda anorectal de manometría.
- Electroestimulación: estimulación de los nervios y músculos anales.
- Neuromodulación: mejora la respuesta neuromuscular y ayuda en casos de urgencia.
- Reeducación defecatoria: estrategias para mejorar la mecánica de evacuación y entender la fisiología de la defecación.
- Entrenamiento con balón anorectal: es eficaz en casos de hipo o hipersensibilidad anorectal.
El tratamiento mediante la fisioterapia de suelo pélvico requiere regularidad, tiempo y constancia; es un proceso de acompañamiento y con frecuencia se realiza un seguimiento ocasional.
La incontinencia fecal es un problema de salud que afecta a muchas personas, pero con el diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado, es posible mejorar la calidad de vida del paciente. La combinación de cambios en el estilo de vida, tratamientos médicos y fisioterapia de suelo pélvico ofrece excelentes resultados en el manejo de este trastorno.
Autora: Carla Villalobos, fisioterapeuta especialista en suelo pélvico
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